Siempre me junté con los peores, desde chica. Con los repetidores, con los más barderos. Después de grande, me junté con faloperos, vagos, delincuentes, enfermos mentales y tipos violentos. Es que crecí en la violencia y era algo natural. Es que es más fácil contarle sobre tu vida de mierda, a alguien que lo ve como algo normal; que no se asusta o siente lástima.
Por eso, me hago cargo de los problemas que se me generaron en consecuencia. Problemas a los que ahora sé que soy capaz de sobrevivir y me siento como si fuera casi invencible.
Y este es el camino que elegí y al que la vida me fue llevando. Y tanto que aprendí... siempre fui buena en esencia, pero hay una parte de mí que aprendió, y aprendió bien.
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