Fumar otro pucho, aunque la garganta arda, para cambiar la ceniza. Acomodar la pipa, abrir la bolsita y volcar las piedritas blanco-amarillentas arriba. Darle fuego y aguantar el humo durante 20, 40, 60 segundos. Soltar y sentir asco de mí misma, sin poder evitar comparar mi yo niña con mi actual decadencia. Veintitrés años y arruinándome; arrastrándome por la vida; encajándome porquerías para soportar. Porque laburaba y no dormía; estudiaba y no me copaba; porque estaba sola, sin padres, sin familia, sin tiempo para ver a mis amigos. Porque estaba tan empastillada que sólo drogándome podía sentir algo que no fuera vacío.
Acomodar la ceniza, volcar el resto del contenido de la bolsa y continuar tratando de soportar otra noche más en la fría y oscura Muertevideo